- La administración pública moderna enfrenta una crisis de percepción ciudadana y desgaste interno, derivada no de la falta de capacidad técnica, sino de la carencia de herramientas para gestionar la alta presión, el conflicto y la demanda social. Este curso responde a esa necesidad crítica mediante una metodología inductiva y vivencial (EPAP), donde el servidor público no recibe teoría abstracta, sino que analiza sus propios PUNTOS DE DOLOR diarios desde la atención al usuario hostil hasta la negociación interna para deconstruir sus reacciones automáticas. a través de la neuropedagogía, el programa dota al participante de competencias de BLINDAJE EMOCIONAL y comunicación asertiva, transformando la reactividad en respuestas profesionales. Se aborda la Inteligencia Emocional no como una habilidad blanda, sino como un recurso estratégico de gestión para sanear el clima laboral, reducir los tiempos de resolución de conflictos y restituir la calidad humana como el estándar innegociable del servicio estatal.
- Profesionalizar la conducta y la respuesta del servidor público frente al usuario y sus pares, integrando herramientas de neuro-gestión emocional y comunicación asertiva en los protocolos de atención y trabajo en equipo, para disminuir la conflictividad institucional, recuperar la confianza ciudadana y garantizar un servicio estatal eficiente y humano.
UNIDAD 1: EL SERVIDOR PÚBLICO FRENTE AL ESPEJO (Autoexploración)
UNIDAD 2: EL GIMNASIO EMOCIONAL: RAZÓN Y CORAZÓN EN SINCRONÍA
UNIDAD 3: CONEXIONES HUMANAS: EL CEREBRO SOCIAL
UNIDAD 4: PLAN DE SU VIDA
Al finalizar el programa, el participante será capaz de gestionar la alta presión y el conflicto inherentes a la administración pública utilizando la Inteligencia Emocional como un recurso estratégico. Sustentado en principios neuropedagógicos, el servidor público desarrollará un blindaje emocional que le permitirá deconstruir sus reacciones automáticas ante situaciones hostiles o de estrés, transformando la reactividad en comunicación asertiva y profesional. Con estas competencias, el egresado no solo optimizará la resolución de conflictos, sino que actuará como un agente clave para sanear el clima laboral y restituir la calidad humana como el estándar innegociable del servicio estatal.